Medio millón por un domingo: la cláusula que tiene a Salas en el freezer y a la Lepra con la billetera temblando
Independiente Rivadavia debería soltar 500.000 dólares si quiere al delantero ante River. Berti ya avisó que ni lo piensa. La pregunta es si algún club, en su sano juicio, afloja esa plata.
A ver, pongamos las cosas sobre la mesa desde el arranque: lo de Maximiliano Salas no es un problema deportivo, es un problema de plata. Independiente Rivadavia tiene al jugador en su plantel, el jugador quiere jugar, el técnico lo quiere tener en cancha, pero el domingo recibe a River y la cifra que aparece en el medio es de esas que cortan el aire: medio millón de dólares. Por un partido. Por noventa minutos. Por un delantero que, encima, viene con la pólvora bastante mojada.
Salas llegó a la Lepra a préstamo por un año, con una obligación de compra de cuatro millones por la mitad del pase. Desde que se puso la camiseta mendocina no tardó en ganarse el puesto: ya suma siete partidos con la azul. El rendimiento estuvo, el gol también apareció, y todo parecía marchar sobre rieles hasta que el fixture dijo presente. Octava fecha del Clausura, Monumental de Núñez de local, y enfrente nada menos que el dueño de su ficha.
La cláusula que nadie quiere pagar
En un primer momento circuló la versión de un acuerdo de palabra para que el correntino no jugara contra River. Versión vieja. En las últimas horas se confirmó lo que muchos sospechaban: existe una cláusula formal y por escrito. Si Independiente Rivadavia decide poner a Salas, tiene que aflojar 500.000 dólares como resarcimiento al Millonario. Medio palo verde, en criollo, por usar a un jugador que ya está en tu plantel y que ya cobrás su sueldo.
“Creería que no va a jugar ante River, no me han dicho nada los dirigentes. En su momento me dijeron que había una cláusula para que no juegue ante River, así que no vamos a gastar energía en esos temas que a los entrenadores no nos competen.”Alfredo Berti, técnico de Independiente Rivadavia
Berti fue claro como el agua. El que manda en esta decisión es el directorio, pero el entrenador ya marcó la cancha. Y agregó, casi como para bajarle el tono al asunto: Es un pibe muy tranquilo y respetuoso, sabíamos que era buena persona y que es un futbolista de clase. Estamos muy contentos con él. Traduzco: lo bancamos, lo cuidamos, pero no vamos a quemar plata en una pavada.
- Salas llegó a River en julio de 2025, tras ejecutarse la cláusula de rescisión desde Racing por unos 9,5 millones de dólares.
- Con la camiseta de River disputó 37 partidos, marcó 7 goles y dio 2 asistencias.
- Su último gol fue en mayo, en una victoria sobre Blooming por la Copa Sudamericana.
- Tras quedar fuera de los planes posteriores al Apertura, se concretó el préstamo a la Lepra mendocina.
- Tiene 28 años y es oriundo de Corrientes.
No es la primera vez, ni será la última
El antecedente más fresco lo tiene Ian Subiabre, cedido a Tigre, que el pasado 8 de agosto se quedó en el banco cuando el Matador visitó a River por la misma razón: una cláusula de similares características. La moda de blindar a los jugadores contra el club dueño del pase se instaló en el fútbol argentino y, la verdad, empieza a ser un menjunje contractual que nadie sabe bien cómo termina. (Porque a esta altura, dirigir un club de fútbol ya no es sacar resultados: es leer contratos con lupa y rezar para que el domingo no te toque el ex.)
Ahora bien, vale la pena detenerse un segundo en lo de fondo. ¿Qué sentido tiene que un club pague medio millón de dólares por usar a un jugador que ya tiene en su plantel, que ya le sale el sueldo, que ya entrena con el grupo? La respuesta es obvia: no tiene ningún sentido, salvo que Salas se transforme en Messi por una tarde y te asegure un resultado que valga esa cifra. Y miren los números: siete partidos en la Lepra, un gol cada varios encuentros, ningún registro que diga acá hay un crack que justifique soltar esa plata por una sola presentación.
La lógica económica se impone, como siempre se impone en estas cosas. Berti lo entendió rápido y ya blanqueó la situación. Los dirigentes mendocinos, mientras tanto, tienen la lapicera en la mano pero, a esta altura, soltarla sería una locura. El domingo, salvo giro inesperado del guion, Salas mirará el partido desde el banco o desde la tribuna, y River no tendrá que devolver ni un peso. (Aunque, claro está, si la Lepra quiere hacer un negocio raro y pagar la cláusula, es su problema. Mientras tanto, yo le pediría al técnico una sola cosa: que cuando lo ponga en el segundo tiempo contra cualquier otro rival, el pibe se acuerde de todos los que dudaron de él. Que es correntino y, por lo tanto, tiene la espina más larga que el río que lo vio nacer.)
