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Logitech redobla la apuesta en teclados híbridos: el G512 X 98 llega con sensores analógicos y la posibilidad de mezclar switches sin soldar nada

La marca suiza presentó un periférico de 98 teclas que combina tecnología de magnetorresistencia de túnel en las teclas de movimiento con interruptores mecánicos tradicionales en el resto del cuerpo. Pesa un kilo, promulga una latencia de 0,125 milisegundos y se vende como una herramienta pensada tanto para el jugador competitivo como para quien edita video o escribe durante ocho horas seguidas.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 3 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Les cuento de entrada: cuando una marca como Logitech decide meterse de lleno en el terreno de los teclados analógicos, la conversación entre los que jugamos en PC y los que laburamos frente a la pantalla cambia de tono. El G512 X 98 que acaban de presentar no es un teclado más de la línea G, sino un intento serio de cubrir las dos puntas del mostrador con un solo periférico en la mesa. Y lo hace con una arquitectura que, al menos sobre el papel, parece resolver el viejo dilema: ¿teclado para gaming o teclado para trabajar? Ahora se puede tener las dos cosas sin andar cambiando de máquina cada vez que se termina la partida.

Tecnología TMR: qué hay detrás del sensor

La vedette del lanzamiento es la tecnología TMR, que es la sigla de magnetorresistencia de túnel. No es una palabra simpática, pero vale la pena entender qué hace: en las teclas de movimiento, esta tecnología permite registrar la posición analógica del dedo, no solo el clásico "apreté o no apreté". Eso, traducido al idioma del patio, quiere decir que el teclado detecta con muchísima precisión cuánta presión estamos ejerciendo y a qué velocidad soltamos la tecla. ¿El resultado? Una latencia declarada de apenas 0,125 milisegundos en esas teclas críticas para el movimiento.

En los juegos de disparos, esa diferencia se traduce en frenadas instantáneas y cambios de dirección que responden sin esa demora perceptible que muchas veces nos cuesta una partida en un battle royale. Y en los juegos de pelea, donde cada cuadro de animación cuenta, la tasa de 8.000 Hz que soporta el teclado garantiza que los combos y las cancelaciones se ejecuten exactamente en el fotograma que el jugador necesita. No es magia, es ingeniería puesta al servicio del dedo índice.

Dual Swap: la llave que lo separa de la competencia

Lo que de verdad distingue al G512 X 98 de casi cualquier teclado del segmento es el sistema que Logitech bautizó como Dual Swap. La idea es simple pero ambiciosa: el usuario puede poner interruptores analógicos Gateron KS-20 solamente en las teclas donde los necesita, y completar el resto del teclado con switches mecánicos tradicionales de tres o cinco pines. Sin soldador, sin tener que abrir el chasis, sin mandarlo al service. La caja incluye nueve interruptores analógicos y cinco anillos SAPP para ajustar el punto de presión secundario, más un compartimento trasero donde guardar los repuestos cuando no los estamos usando.

Para el que nunca tocó un teclado de estos, vale aclarar: poder mezclar switches en un mismo teclado era, hasta hace poco, un lujo reservado a los que se animaban a desarmar todo con un destornillador y un poco de paciencia. Ahora la marca lo trae de fábrica, y eso cambia mucho las cosas para el público que quiere personalización sin complicarse la vida.

Construcción, diales y detalles del día a día

El cuerpo del teclado pesa un kilo y viene con un chasis de montaje por juntas de silicona que, según la ficha técnica, amortigua el golpe de cada pulsación y baja bastante el nivel de ruido. Las teclas son de PBT de doble inyección, un material que resiste bien el desgaste del uso diario, y la iluminación RGB de 16,8 millones de colores traspasa cada símbolo sin perder definición, algo que siempre es de agradecer cuando uno apaga la luz del cuarto y se queda a oscuras con el monitor.

En la parte superior derecha sobresalen dos diales giratorios que se programan desde el software G HUB. Sirven para subir y bajar el sonido, disparar macros o, para los que editan video, navegar por líneas de tiempo sin tener que llevar la mano al mouse. Esa clase de atajos, en una jornada de oficina larga, ahorran un cansancio que uno a veces no registra hasta que se levanta de la silla. La conexión es por cable USB-C a USB-A desmontable de 1,8 metros, y las patas de elevación se desprenden y funcionan, ojo el dato, como extractores de teclas e interruptores: nada de andar buscando el clip perdido cada vez que queremos cambiar algo.

Para completar la experiencia, Logitech vende por separado el G512 X Palm Rest 98, un reposamuñecas de acrílico de grado óptico con acabado mate antirreflejante que, según prometen, extiende el efecto de iluminación sobre la mesa. Es un accesorio opcional, pero para los que pasan muchas horas frente al teclado puede ser una inversión razonable.

Una pregunta para el lector

A esta altura, me queda dando vueltas la misma pregunta con la que la marca, en el fondo, busca provocarnos: ¿ustedes prefieren un teclado especializado solo para gaming o uno que también banque la jornada de trabajo sin tener que cambiar de periférico cada vez que arrancan la jornada? En lo personal, y sin ánimo de hacerme el interesante, creo que la respuesta razonable para la mayoría de los lectores de este portal pasa por algún punto intermedio: un equipo que rinda en los dos lados de la rutina sin pedirnos que seamos expertos en hardware para mantenerlo. El G512 X 98 parece moverse exactamente por ese lugar, y a este cronista le deja, como mínimo, la sensación de que la frontera entre "teclado para jugar" y "teclado para laburar" está cada vez más difusa. Y eso, lejos de ser un problema, más bien se parece a una buena noticia para el bolsillo y para la muñeca.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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