Llorente se va de la selección a 46 días del título: el Athletic ni se enteró (otra vez)
El lateral del Atlético Madrid anunció su retiro de España en plena vigencia en su club. A los 31 años y con Mundial bajo el brazo, eligió bajarse solito, sin telenovela. La pregunta es de manual: le sobraba o le faltaba fútbol de selección.
Duelo de honores para Marcos Llorente. A 46 días de levantar la Copa del Mundo, el pibe de 31 años publicó una carta en su Instagram para decir que hasta acá llegó con la selección española. La noticia cayó como un baldazo en Madrid, porque el muchacho no viene de un declive: viene de jugar 49 partidos en la última temporada con el Atlético, en cuatro lugares distintos de la cancha. Una bestialidad.
Ahí está la primera paradoja. Llorente se retiró justo cuando menos se discute su nivel. Simeone lo sigue usando como lateral derecho, mediocampista, volante por la derecha y hasta marcador central. Cuatro puestos, un solo jugador. El Cholo, que de rendimientos sabe y mucho, lo banca con los dientes. Y del otro lado, la Federación Española, otra vez mirando para otro lado: ni una llamada para intentar convencerlo, ni un comunicado para despedirlo con honores. (La dirigencia de la RFEF, de nuevo, llegó tarde a todo: al homenaje, al agradecimiento y, sobre todo, a enterarse de que este pibe se va.)
El historial que pinta
- Mundial 2022 (Qatar): jugó los 120 minutos contra Marruecos en octavos. España quedó afuera por penales. Llorente se fue con el corazón partío.
- Mundial 2026: tres partidos en el torneo, con el pase a la final incluido. Ingresó desde el banco en la semifinal contra Francia, reemplazando a Pedro Porro.
- Final ganada a 46 días de su anuncio: campeón del mundo en plena vigencia y, sin embargo, con la valija lista.
En la carta, Llorente fue claro como el agua. Asumió que todavía le sobraban años con la camiseta de España y hasta lo escribió de puño y letra: "Soy consciente de que todavía soy joven y que, quizá, si siguiera haciendo las cosas bien, aún me quedarían años para seguir jugando con esta camiseta". Pero después mandó al frente la decisión: "Independientemente de si hubiese ido al Mundial o no, o de si hubiésemos ganado o no, esta decisión ya la tenía tomada". O sea, no hubo papelón, ni quilombo interno, ni pelea con el cuerpo técnico. Hubo un tipo que se sentó, pensó y resolvió.
“Me quedo con todo lo vivido, pero, sobre todo, con estos últimos 52 días. Con un grupo maravilloso que luchó hasta el final por dejar a España en lo más alto.”Marcos Llorente
A mí, si me preguntan, la decisión me deja con la boca abierta pero la respeto. Le sobraba fútbol de selección por delante, sí. Pero también le sobran mundialista en el botiquín, cambio de puesto incluido y a un entrenador de club que lo sigue idolatrando. La selección pierde a un jugador que todavía podía rendir, y eso duele. Lo que no duele, o duele menos, es la manera: con la frente alta, a tiempo, y sin pedirle a nadie que le suplique lo contrario.
A De la Fuente, que lo aprovecha en los próximos amistosos sin Llorente, le tiro el pedido con ironía, como siempre: convoque a alguien que le rinda de verdad al puesto, no a figuritas difíciles. Y que esta vez, al próximo que se retire campeón y vigente, le tiren el homenaje antes de que lo pida por Instagram.
