Florencia Tellado, la sombrerera de Palermo que vistió a La One en su propia serie
A los 43, después de 22 años armando vestuarios para publicidades y de formarse como milliner en Buenos Aires y Londres, esta vecina de Palermo aceptó su primer trabajo en ficción: los trajes de la biopic de Moria Casán. Cuenta cómo fue el proceso, qué aprendió del silencio inglés y por qué sueña con vestir a Lady Gaga.
Florencia Tellado, vecina del barrio de Palermo, me recibe en su taller nuevo de la calle Matienzo, un loft de 145 metros cuadrados inundado de luz natural, con percheros rodantes, telas apiladas y sombreros colgados como si fueran plantas de un jardín que todavía está creciendo. Tiene 43 años, dos décadas de carrera en publicidad y producción audiovisual, y acaba de terminar el trabajo más ambicioso de su vida: los vestuarios de la serie biográfica de Moria Casán, que protagoniza Griselda Siciliani. La propuesta le llegó por un audio de WhatsApp, en medio del ruido de un cumpleaños infantile.
Yo llegué al taller luego de cruzar media Palermo entre obras y bicisendas, con la cita agendada a las once de la mañana y la sensación de que estaba por entrar a un mundo que, hasta hace unos meses, yo no tenía en el radar: el detrás de cámara de la ficción argentina. Lo que encontré fue a una mujer que llevaba en la cabeza, según sus propias palabras, una sola imagen: la de Moria. Y esa obsesión, me explica ahora mientras ordena una estantería de cintas y alfileres, fue lo que ordenó todo el trabajo.
Siete meses, una sola reunión con La One y mucho vintage
El proyecto arrancó en julio de 2025 y terminó en febrero de 2026. La serie recorre toda la vida de Moria Casán sin un orden cronológico estricto, lo que obligó a Florencia y a su equipo a construir un universo de vestuario que reconociera cada etapa sin perder coherencia visual. Los trajes más importantes se hicieron a medida, pieza por pieza, para cada actriz. El resto se alquiló, se compró o se reformuló en el propio taller. Buena parte del material vintage salió de ferias americanas rastreadas durante meses, en una especie de cacería paciente en la que la mirada hace casi todo el trabajo.
“Tiene un estilo muy definido. En los colores, los estampados, sabés cuáles son Moria y cuáles no.”Florencia Tellado, vestuarista y milliner
Con Moria Casán tuvieron una única reunión en persona. El resto del vínculo fue a distancia, por teléfono, por mensajes. A Florencia eso no le preocupó: dice que la referencia ya estaba ahí, en cada foto, en cada aparición pública, en cada archivo que se puede rastrear de una de las figuras más photographed de la escena local. Lo que ella buscó, me cuenta, fue traducir esa imagen pública a un lenguaje que funcionara en una serie de televisión.
De la publicidad al Tiny Desk de Paco Amoroso, pasando por Londres
Florencia hace vestuario para publicidad desde hace 22 años. En paralelo se formó como milliner, el oficio de diseñar sombreros, con tres maestros que le dejaron marcas distintas. El primero fue Hilda Juárez, sombrerera del Teatro Colón, que le enseñó la raíz técnica del oficio. Después se cruzó con Laura Noetinger, la diseñadora elegida por la reina Máxima de Holanda, de quien rescata el vínculo con lo artesanal y lo sofisticado al mismo tiempo. Y finalmente cruzó el charco para formarse con Noel Stewart en Londres, una de las figuras más respetadas del diseño de sombreros a nivel global, con trabajos para Givenchy, Valentino, Mulberry y Roland Mouret. De esa temporada londinense se trajo dos cosas que repite todo el tiempo: la disciplina del silencio en el taller y la obsesión por la precisión. Un milímetro fuera de lugar, me dice, arruina el resultado final.
Qué dijo sobre la serie
Antes de despedirme, mientras guardaba unas hormas en un cajón, Florencia volvió sobre el proyecto que la cambió. Lo dijo con la calma de quien sabe que acaba de cruzar un umbral profesional, pero también con la prudencia de quien todavía tiene los dedos llenos de alfileres. Le pregunté qué fue lo más difícil de meterse por primera vez en la ficción después de más de dos décadas en publicidad, y no dudó. Me respondió mirando una percha con un vestido colorado que todavía espera su próxima dueña.
“Lo único que tenía en la cabeza era a Moria. Pensaba cómo representarla siendo fiel a su estilo tan único.”Florencia Tellado, vestuarista y milliner
