Jueves, 3 de septiembre de 2026
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El sueño del techo propio se mide en casi una década de aguante

El metro cuadrado de construcción ya supera los 2,2 millones de pesos en la Provincia de Buenos Aires y la cuenta cierra mal para quien depende del sueldo: ahorrar 1.500.000 pesos por mes implica postergar la casa propia cerca de nueve años, según las cifras que manejan las pymes del rubro.

Por Ramón LotoInterior y campo · 3 de septiembre de 2026 · hace 59 min

Bajé la ventanilla de la camioneta en el acceso a La Plata y el primer tema de conversación en la estación de servicio no fue la política ni la selección: fue el muchacho que está levantando paredes con su vieja en Abasto y me preguntó, con la misma cara que ponía mi padre cuando hablaba del pozo de agua del paraje, cuánto sale hoy un metro cuadrado de construcción. Le tiré el número que maneja la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires, APYMECO, y se quedó callado: 2.286.170 pesos en julio, con materiales, mano de obra, gastos generales, beneficio empresario, honorarios y tasas. El monte no vota, pero tampoco construye.

Cuando el sueño se mide en meses

La cuenta la resumió mejor que nadie Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios, en una charla que se repite cada vez que se juntan constructores: agarrá tu sueldo, dividilo por 2.300.000, que es lo que cuesta hoy levantar una casa en la Argentina, y ahí tenés cuánto necesitás ahorrar por mes para llegar a tu metro cuadrado. Aplicada al pie de la letra, esa fórmula explica por qué en las barriadas del interior y en los barrios populares del conurbano se ven cada vez más losas empezadas y nunca terminadas.

Porque con un ingreso de 1.500.000 pesos mensuales, lo que hace unos años era un sueldo medio y hoy es apenas un sueldo inicial en cualquier actividad, la persona llega a construir alrededor de 0,7 metros cuadrados por mes. Para completar una vivienda de 70 metros cuadrados hacen falta 107 meses, casi nueve años de ahorro entero y sin pisar un peso en otra cosa. No es un cálculo de oficina: es la promesa de levantar la casa propia que muchas familias argentinas vienen postergando desde antes de la pandemia.

Lo que muestra el Índice de la Ciudad

  • Vivienda multivivienda sencilla: 1.546.161 pesos el metro cuadrado.
  • Vivienda confortable: 1.845.223 pesos el metro cuadrado.
  • Vivienda suntuosa: 1.660.650 pesos el metro cuadrado.
  • Estos valores solo contemplan la ejecución de la obra y dejan afuera honorarios profesionales, permisos municipales, conexiones de servicios y gastos generales.

La diferencia entre un índice y el otro es justamente lo que se pierde de vista cuando uno escucha el número en la radio. El relevamiento porteño toma el costo directo de la obra. El de APYMECO suma además los honorarios de los profesionales matriculados, las tasas municipales y el beneficio empresario, y por eso termina arrojando un 44% más caro el metro cuadrado. Quien construye sin arquitecto o sin empresa administradora cree que ahorra y termina pagando lo mismo, o peor, cuando la obra se desborda y hay que corregir sobre la marcha.

Los movimientos de julio, rubro por rubro

Dentro del último mes, la mano de obra subió 2,10%, los materiales avanzaron 1,16% y la provisión de terceros creció 0,74%. No todos los insumos se movieron para el mismo lado, y eso también habla del momento que atraviesa la actividad: las griferías treparon 19,17%, los artefactos sanitarios 11,25% y el hormigón elaborado 2,96%, mientras el cemento bajó 8,34%, el hierro redondo cayó 7,66% y los ladrillos huecos quedaron sin variación. Quien está haciendo un presupuesto lo sabe: lo que más se disparó son los rubros dolarizados, los que tienen detrás un componente importado o una producción local con muy pocos oferentes.

En dólares, el metro cuadrado retrocedió apenas 0,28%, de 1.503 a 1.499 dólares, un dato que parece técnico pero define la lógica del negocio: la construcción en la Argentina dejó de ser un buen refugio contra la devaluación hace rato, y cada vez se parece más a una cobertura contra la inflación que pierde fuerza todos los meses.

El pibe de Abasto terminó su café, me miró y me dijo lo que escucho cada vez que recorro pueblos con la libreta en la mano: yo arranco igual, ya va a llegar. La promesa de levantar la casa propia sigue viva, aunque los números digan que hoy, 24 de julio de 2026, al argentino medio le faltan casi nueve años de aguante para juntar lo que vale un techo nuevo. La pregunta que dejo flotando es la de siempre: cuántos más van a poder esperar, y cuántos van a terminar levantando, como antes, lo que puedan con lo que haya.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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