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Cuatro internos de Europa del Este y una pregunta que la Liga no se anima a hacer

Boca, Lanús, San Lorenzo e Independiente de Oliva apostaron por jugadores de la región para reforzar la pintura. ¿Moda pasajera o el inicio de un mercado que la Liga viene esquivando hace años?

Por Matías SalvatierraDeportes · 4 de septiembre de 2026 · hace 2 h

A esta Liga Nacional le cuesta abrirse al mundo. Siempre le costó. Y sin embargo, ahora, casi sin hacer ruido, cuatro internos de Europa del Este aparecen en distintos planteles como si fuera lo más natural del mundo. No lo es. Hace rato que el básquet argentino mira más hacia Estados Unidos, Brasil o el olvidable páramo de los reemplazos exprés que hacia esa zona del mapa. Algo se mueve, entonces. La pregunta es para dónde.

Boca, campeón de la Basketball Champions League Americas, se trajo al letón Kriss Helmanis, un interno de 2,10 metros con DNI báltico aunque nacido en Leverkusen. Es uno de los internos más altos del torneo y lo conoce Nicolás Casalánguida de su paso por los Diablos Rojos de México. No es un fichaje de relleno: es un apellido pesado para la pintura xeneize. (Algún día la dirigencia de Boca entenderá que el básquet no es un juego de calendario: se construye. Mientras tanto, lo sostienen los aciertos.)

Los otros tres

  • Lanús cerró al serbio Lazar Nekic, interno de 27 años formado en los Balcanes. El Granate además sumó al escolta estadounidense Melvin Johnson y completó sus cupos extranjeros antes del pitazo inicial.
  • San Lorenzo oficializó al croata Antun Maricevic, ala pivote de 29 años. El Ciclón ya tiene experiencia con europeos: en la 2015/16 tuvo al lituano Tautvydas Lydeka, aunque sin demasiado ruido.
  • Independiente de Oliva incorporó al ucraniano Andryi Grytsak, de 26 años y 2,01 metros. Es el único de los cuatro con un antecedente directo en la Liga: viene de Jujuy Básquet, donde ya dejó algo de su juego.

Lo de Grytsak es lo más interesante de todos, porque llega con la Liga ya leída en el cuerpo. Los otros tres aterrizan a ciegas, y en una competencia corta, con viajes largos y canchas chicas, eso pesa. La región, además, no es una novedad total: por la Liga pasaron serbios, un estonio, un checo, un ruso y un bosnio, aunque siempre de a uno y de manera esporádica. Cuatro juntos, en el mismo mercado, es otra cosa.

La pregunta del millón queda flotando: ¿cuánto pueden sumarles estos internos a sus equipos en una temporada que se presume peleada y corta? Si me apuran, creo que Boca sacó la mejor mano con Helmanis, porque encima ya viene con código abierto con su entrenador. Lanús y San Lorenzo apostaron a variantes conocidas de la zona, y Oliva se trajo a un jugador con la Liga ya mapeada. El resto lo dirá la pelota.

Donde la Liga tiene que abrir el ojo es en lo que viene después. Si estos cuatro funcionan, el mercado del Este deja de ser curiosidad y se vuelve ruta. Y ahí sí la dirigencia de varios clubes va a tener que actualizar la agenda, dejar de mirar siempre al mismo lado y empezar a leer prospectos con nombres difíciles de pronunciar. (Ojos abiertos, muchachos: que el próximo refuerzo europeo de la Liga no se les vuelva a escapar como se les escaparon tantos.)

MS

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