Cuando el rumor se empecina: la pulseada entre De Brito y Granados que dejó a OLGA en el centro de la escena
Un trascendido sobre una supuesta venta de participación en el canal OLGA encendió una pelea pública entre dos conductores muy populares y reavivó el debate sobre hasta dónde puede estirarse un desmentido cuando igual sigue circulando.
Empiezo por la escena, como me gusta arrancar estas notas, con el ruido de fondo que tenemos los que seguimos el día a día del espectáculo argentino: una pantalla encendida, un stream de fondo y la sensación de que cualquier versión, por improbable que parezca, termina encontrando micrófono. Eso fue lo que pasó en las últimas horas con un rumor sobre el canal OLGA que terminó cruzando a dos figuras muy conocidas: Ángel de Brito, al frente de LAM, y Migue Granados, uno de los rostros centrales de esa señal.
La versión que circuló señalaba que Granados habría vendido su parte en OLGA. De Brito lo planteó como trascendido en su ciclo y aclaró, según contó él mismo, que había hablado en privado con Granados, quien le negó la operación. Aun con esa negativa en la mano, el conductor de LAM sostuvo la hipótesis: deslizó que la cifra era importante, que el acuerdo existía igual y que Granados seguiría vinculado al canal pero sin hacerse cargo de la conducción diaria, supuestamente por cansancio.
Lo que se dijo en redes y lo que se dijeron en privado
Granados salió a responder por X con un recorte del segmento y una frase que resume toda la discusión: "El tipo pregunta en privado. Le contás que no y cuenta que sí". Con ese mensaje dejó planteada la molestia: sentirse expuesto por un rumor que él mismo se había ocupado de desmentir antes de que se emitiera.
“El tipo pregunta en privado. Le contás que no y cuenta que sí.”Migue Granados, en su cuenta de X
De Brito no se quedó callado y respondió con una chicana clásica del periodismo de entretenimiento: le sugirió escuchar mejor el segmento y lo bautizó "streamer de cristal". Granados contestó con humor, preguntándole si lo estaba mandando a drogar, y ahí, al menos en lo público, la discusión se apagó.
- De Brito dijo que habló en privado con Granados y que recibió una negativa a la venta.
- Aún así, mantuvo la versión del trascendido y agregó detalles sobre cifras y roles.
- Granados respondió por X con un recorte del segmento y acusó que se difundió igual lo que él había negado.
- De Brito replicó con chicana personal y lo llamó "streamer de cristal".
- Granados cerró con una ironía y, por ahora, no hubo más intercambios públicos.
Una pelea con historia previa
El cruce no nació de la nada. Meses atrás, cuando Granados había evitado una nota en un canal de televisión, De Brito ya lo había calificado de "llorón" y había polemizado sobre una supuesta fragilidad de los streamers como generación, comparándolo de manera desfavorable con Nico Occhiato. La relación entre ambos arrastraba reproches viejos sobre el vínculo entre la televisión abierta y las plataformas digitales, un tema que vuelve cada vez que se habla del futuro del consumo de noticias y de shows.
Mientras tanto, el rumor de fondo quedó sin resolución. La única respuesta concreta sigue siendo el "no" de Granados, que De Brito mismo reconoció haber escuchado. En el medio, el conductor de LAM mencionó también que Verónica Lozano y Leo Montero habrían recibido propuestas para conducir una franja en OLGA, aunque ninguna de esas negociaciones prosperó. Ninguno de esos datos, sin embargo, termina confirmando una transferencia de participación.
Como me dijo una vez un viejo amigo que cubre espectáculos hace más de treinta años, chaqueño de origen y abuelo de muchos nietos: "En este oficio, el que niega queda igual de expuesto que el que afirma, porque mientras la gente comenta el rumor, el desmentido ya quedó en segundo plano". Esa frase me parece que resume bastante lo que pasó acá.
Lo que dejó a la vista el episodio es un problema de siempre en la cobertura del espectáculo: un desmentido puede convivir durante días con el trascendido que busca desactivar. Granados señaló esa contradicción con nombre y apellido; De Brito sostuvo que en todo momento aclaró el carácter no verificado de la información. Las dos cosas, en realidad, pueden ser ciertas al mismo tiempo, y eso es lo que vuelve la discusión tan difícil de cerrar.
La pregunta queda flotando, y vale la pena pensarla entre todos: ¿dónde termina el trascendido legítimo y dónde empieza la difusión de información que ya fue desmentida por su propio protagonista? Es una línea finísima, y las redes, con su lógica de viralización, suelen borrarla antes de que podamos decidir por dónde pasa.
Los dejo con la invitación de siempre: este finde, cuando se junten alrededor de una mesa o en la peña del barrio, aprovechen para charlarlo. Seguramente va a aparecer algún comentario al respecto, y está bueno poder opinar con la cabeza fría sobre cómo se cuentan y cómo se desmienten las noticias del mundo del espectáculo.
