Cliff Booth vuelve a las pistas: Brad Pitt se calza otra vez la sonrisa del doble de riesgo en una secuela con ADN tarantiniano y mano de Fincher
Netflix oficializó fecha y título para la continuación de Érase una vez en Hollywood. El personaje que le dio el primer Oscar a Pitt regresa en 1977, con un elenco nuevo y la promesa de un Hollywood que ya no es el mismo.
El redoble del bombo suena en lo más hondo de la sala y, antes de que la pantalla se prenda, uno ya se imagina el patio de la peña: vecinos sacando sillas, la abuela acomodando el mate, y un projector que empieza a toser la imagen de un Hollywood que se fue. Eso me pasó cuando leí que Netflix oficializó por fin la secuela de Érase una vez en Hollywood y le puso título: Las nuevas desventuras de Cliff Booth. La fecha ya está marcada con tiza en el calendario: desembarca en la plataforma el 23 de diciembre, después de un paso previo por las salas IMAX a nivel mundial que arranca en noviembre. Para quien mire estos movimientos desde el barrio, es la confirmación de que aquel personaje que Brad Pitt levantó como propio en 2019, el doble de acción con la sonrisa torcida y el pasado turbio, tiene cuerda para rato.
La nueva entrega está ambientada en 1977, ocho años después del cierre de la primera película. O sea, Booth regresa a una industria que ya no es la que conocía: cambió la música, cambió el cine, cambió la conversación. El foco de la historia, según lo que se conoció hasta ahora, está en cómo ese tipo que se movía como sombra de Rick Dalton navega un Hollywood que mutó de la noche a la mañana. Y acá aparece el dato que a mí, como cronista curioso, me llamó la atención: el guion vuelve a llevar la firma de Quentin Tarantino, pero la silla del director la ocupa David Fincher. O sea, el mismo ADN poético y verborrágico de siempre, con otra disciplina formal.
Por qué Tarantino no dirige y qué dijo sobre el propio libreto
El propio Tarantino explicó la movida sin guardarse nada: quería reservar su próxima película como director, que planea sea la última, para algo que no fuera una continuación. Me parece una decisión de oficio, de las que se toman con los pies en la tierra. Lejos de esquivar el proyecto, escribió el guion con la misma energía de siempre, pero entendió que repetir la dirección sobre Cliff Booth era pisar un terreno ya trabajado. "Me encanta este guion, pero estaría repitiendo lo mismo", sostuvo el director. Y agregó, con esa franqueza que lo caracteriza: "Simplemente no me entusiasmaba". La honestidad, en este oficio, vale oro.
Elenco nuevo para una Hollywood que muta
- Brad Pitt retoma a Cliff Booth, el papel que le valió su primer Oscar en la categoría de actor de reparto.
- Elizabeth Debicki, Carla Gugino, Yahya Abdul-Mateen II, Scott Caan, Peter Weller y Karren Karagulian completan un reparto que mira tanto al cine de autor como al policial.
- Pitt también figura como productor, junto a Ceán Chaffin, con lo cual la película lleva su sello tanto delante como detrás de cámara.
Hay algo de justicia poética en que el doble de acción termine siendo el centro absoluto de la historia. La película original, estrenada por Sony Pictures en 2019, recaudó 377 millones de dólares en todo el mundo y se llevó diez nominaciones al Oscar, con dos estatuillas: una fue la de Pitt como actor de reparto. Con el tiempo se convirtió en un título de culto y funcionó como trampolín para actores que después ganaron protagonismo. Yo, que vengo siguiendo estas historias desde el kiosco de revistas del barrio, veo a Las nuevas desventuras de Cliff Booth como una oportunidad para que Fincher le imprima su pulso obsesivo y metódico al universo eléctrico de Tarantino: menos conversación de café, más coreografía de cámara. Hay un teaser breve que circuló durante la Super Bowl de febrero donde Booth ya marca la cancha con una frase que suena a declaración de principios: "No tengo muchos talentos, pero sé que no debo interponerme en el camino de una buena historia". Si esa línea resume el tono, vamos a pasarla bien.
Mientras esperamos el desembarco en streaming del 23 de diciembre, con el paso por IMAX como aperitivo en noviembre, la pregunta que queda dando vueltas en la peña es la de siempre: qué esperamos de una secuela con Fincher al mando en lugar de Tarantino. Yo les digo lo que pienso: espero que le devuelvan a Cliff Booth esa densidad de personaje de los barrios que uno quiere abrazar, y que el cambio de director no apague la música que ya sonaba. La cita queda abierta para el finde, con el bombo afinado y el proyector listo.
