BTS bajó del Boeing en Ezeiza y ya se prepara para sacudir La Plata tres noches seguidas
Los siete miembros del grupo surcoreano aterrizaron en Argentina con un operativo discreto y entradas agotadas. El show del sábado cerrará la estadía con transmisión en vivo a salas de cine de Sudamérica.
Caen las primeras notas del bombo cuando todavía el aeropuerto no terminó de acomodar la rutina de la tarde, y la noticia corre de boca en boca entre pibes que miran el celular con la boca abierta: BTS ya está en el país. Los siete integrantes RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza a bordo de un Boeing 777 de cabina entera, el mismo avión privado que suelen ocupar cuando la gira se pone grande, y lo hicieron procedentes de Chile, donde habían cumplido una escala previa de la misma serie de recitales. La vuelta completa del grupo, después de los proyectos solistas y del servicio militar coreano, vuelve a cruzarse así con la Argentina, y esta vez será en serio, a tres noches y todo trapo.
Un operativo discreto, casi de oficina
El ingreso a Ezeiza se hizo por el FBO, esa terminal chica pensada para los jets privados, y de ahí los músicos fueron llevados en un colectivo de línea hasta el sector de migraciones, como cualquier hijo de vecino que vuelve de viaje. Un día antes había llegado al país una aeronave idéntica con el equipo técnico, la producción y el resto del staff, una logística que se nota cuando las luces del patio apenas se prenden y nadie quiere perderse el primer acorde.
- Siete camionetas oscuras con vidrios polarizados para el traslado de los artistas.
- Escolta de la Policía de la Provincia de Buenos Aires en motocicletas durante todo el recorrido.
- Ingreso por la terminal de vuelos privados y paso por migraciones en colectivo convencional.
- Llegada previa de un segundo Boeing 777 con el staff técnico y la producción.
De Ezeiza hacia los hoteles se armó un convoy con siete camionetas oscuras de vidrios polarizados, escoltadas por motos de la Policía Bonaerense con agentes uniformados, un cuidado pensado más para cuidar a la tropa que para armar show. La imagen, igual, es de película: las sirenas abren camino y los pibes de la barra transpiran la camiseta esperando cruzarse al menos con una ventanilla baja.
Tres noches agotadas y una pantalla gigante
Las tres presentaciones están confirmadas en el Estadio Único Diego Armando Maradona para el miércoles 21, el viernes 23 y el sábado 24 de octubre, todas a las 20.00. La fecha del 21 se agregó a último momento porque la demanda de entradas superó la capacidad de las dos noches originales, 23 y 24, que ya se habían agotado antes de que la gira arrancara. Así las cosas, no queda una butaca libre en La Plata: las tres veladas colgaran el cartelito de sold out desde hace rato y el que se quedó sin ticket lo sabe, lo sufre y lo comenta en la peña del domingo.
Como si fuera poco, el show del sábado 24 se transmitirá en vivo a salas de cine de varios países de Sudamérica, en una movida organizada por HYBE, la empresa que maneja la banda. Solo dos recitales del sur del continente entraron en esa selección especial: el de Argentina y el de Brasil, de modo que el Estadio Único se va a convertir esa noche en una suerte de patio enorme compartido con fans de toda la región, que van a poder cantar el mismo tema al mismo tiempo, cada uno en su sala, cada uno en su pueblo.
Después de La Plata, la gira ARIRANG sigue viaje hacia San Pablo, donde el grupo tocará el jueves 30 de octubre, dentro de un recorrido que suma más de ochenta conciertos en treinta y cuatro regiones del mundo. La cita argentina, mientras tanto, ya está servida: tres noches para reencontrarse con el grupo completo después de años de solistas y de cuarteles, y para recordar, como decía siempre mi abuelo mientras acomodaba la pava sobre el fuego, que la mejor forma de celebrar algo es juntándose a cantarlo. Si conseguiste entrada, godoy; si todavía estás buscando, la peña del viernes te espera para armar la previa y, quién te dice, terminar viendo el show en pantalla grande con la barra entera.
