Bill Gates reclamó en el Vaticano que los gobiernos lideren la regulación de la inteligencia artificial para evitar que la tecnología amplíe la brecha entre ricos y pobres
El fundador de Microsoft advirtió que, sin intervención estatal, las herramientas más potentes quedarán en manos de quienes puedan pagarlas, mientras los riesgos —ciberataques, desempleo y desinformación— se reparten sobre toda la sociedad. Detalló aplicaciones concretas en salud, educación y agricultura para países de ingresos bajos y medios.
Bill Gates sostuvo que la inteligencia artificial exige intervención directa de los gobiernos y de actores neutrales para evitar que sus beneficios queden concentrados en los sectores con mayor poder adquisitivo y que sus riesgos —ciberataques más sofisticados, fraudes con deepfakes y desempleo— terminen recayendo sobre el conjunto de la población. La afirmación la formuló en el Vaticano, donde reclamó que la regulación se imponga por encima de la autorregulación de las empresas tecnológicas.
Un cambio de naturaleza distinta a la PC o Internet
El fundador de Microsoft describió a la inteligencia artificial como una transformación cualitativamente diferente a la de la computadora personal o la web. La diferencia central, explicó, es que la nueva tecnología puede ejecutar tareas asociadas al razonamiento, el lenguaje y la producción de contenidos, lo que la vuelve —en sus palabras— más cercana a un evento evolutivo, porque la humanidad creó un tipo de inteligencia que en muchos aspectos iguala o supera la cognición humana.
“Creo que no estamos prestando atención a los riesgos y que no estamos haciendo lo suficiente para minimizar los daños.”Bill Gates, fundador de Microsoft
Los riesgos: ciberdelitos y una brecha que se profundizaría sin Estado
Gates advirtió que los ciberdelincuentes disponen ahora de herramientas capaces de operar con mayor sofisticación y menor inversión, lo que abarata los fraudes, la desinformación y la producción de deepfakes. Frente a ese escenario, consideró que el sector no puede autorregularse y que la conducción debe recaer en actores neutrales, en primer lugar los gobiernos, aunque reconoció que buena parte de los funcionarios que toman decisiones no comprenden en profundidad cómo funcionan estos sistemas.
- Gates reclamó que los gobiernos lideren la regulación de la IA, por encima de la autorregulación de las empresas tecnológicas.
- Advirtió que, sin intervención estatal, las herramientas más eficaces se desarrollarán primero para quienes puedan pagar más y no para quienes más las necesitan.
- Mencionó aplicaciones concretas: médicos rurales que operen un celular como ecógrafo, estudiantes con apoyo pedagógico personalizado y agricultores con recomendaciones adaptadas al suelo y al clima de cada zona.
- Señaló el predominio del inglés en el entrenamiento de los modelos como una limitación que deja en desventaja a miles de millones de personas que se comunican en otros idiomas.
- Planteó la necesidad de revisar la forma de gravar el trabajo frente a la automatización y de definir qué tareas deben quedar deliberadamente en manos humanas.
