Agosto cerraría con la inflación más baja del año, pero el peso de las deudas sobre los hogares sigue creciendo
Las consultoras privadas ubican el IPC entre 1,5% y 1,6%, con alimentos casi sin variación y carnes en leve baja. En paralelo, el Banco Central advierte que uno de cada cuatro pesos que comprometen las familias se destina al pago de cuotas o a deudas con atrasos.
Las principales estimaciones privadas que relevan la dinámica de precios en la Argentina coinciden en señalar que la inflación de agosto se ubicaría entre el 1,5% y el 1,6% mensual, según detallaron los informes de la consultora EcoGo y del estudio que dirige el economista Orlando Ferreres. De confirmarse esa tendencia al momento de oficializarse el Índice de Precios al Consumidor (IPC) por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), se estaría frente al registro más bajo de lo que va del año, en un contexto donde la desagregación por capítulos muestra comportamientos heterogéneos pero mayormente contenidos.
Alimentos por debajo del promedio general
El capítulo de alimentos y bebidas no alcohólicas, que suele concentrar buena parte de la sensibilidad de los consumidores frente a la evolución del índice general, habría registrado una suba de apenas entre el 1% y el 1,1% en agosto según la proyección de EcoGo, es decir, por debajo del promedio mensual estimado para el IPC. En el desagregado, algunas categorías puntuales, como las carnes, habrían mostrado leves bajas de precios durante el mes, una dinámica poco frecuente en los últimos meses y que, de consolidarse, representaría un dato significativo para el comportamiento de la canasta básica. En términos reales, la combinación de una inflación general cercana al 1,5% y de una variación en alimentos por debajo de ese umbral sugiere una desaceleración más amplia que la de meses previos, aunque los analistas consultados remarcan que se trata todavía de un registro mensual y que la confirmación oficial llegará con la publicación del INDEC.
En el frente cambiario, el dólar mayorista cerró la última jornada operativa en $1.512, un nivel que se ubica por encima del umbral de $1.500 que había operado como referencia durante buena parte de las semanas previas, lo que introduce un factor de seguimiento adicional sobre la dinámica de precios de septiembre, en particular en aquellos bienes con mayor componente importado o con formación de precios vinculada al tipo de cambio.
La presión financiera sobre las familias se intensifica
Mientras el índice de precios muestra señales de moderación, la situación financiera de los hogares argentinos presenta indicadores en tensión. Datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) a los que tuvo acceso este medio indican que uno de cada cuatro pesos que comprometen mensualmente las familias ya se destina al pago de cuotas de créditos o corresponde a deudas con algún grado de atraso en sus calendarios de pago. Esa carga acumulada, que se refleja en el peso relativo de los servicios financieros sobre el ingreso disponible, limita de manera concreta la capacidad de los hogares para seguir accediendo a nuevo crédito y para sostener niveles de consumo en bienes durables.
Para los hogares, una inflación mensual por debajo del 2% puede representar una pausa en el proceso de pérdida de poder adquisitivo que viene acumulándose en los últimos meses. Cuánto de esa desaceleración se traduzca en un alivio concreto en la capacidad de compra de las familias depende, en buena medida, de cómo evolucionen los salarios nominales en las próximas rondas de negociaciones paritarias y de ajustes, así como de la dinámica que muestren tanto el tipo de cambio como las tasas de interés reales. En términos reales, el cuadro combina una variable macroeconómica, la inflación, que muestra señales de moderación, con una microeconomía familiar que sigue ajustada por el lado del endeudamiento y del costo de financiamiento, un contraste que las estadísticas oficiales y privadas permiten describir pero que recién podrá evaluarse en su impacto efectivo cuando se conozca la evolución de los ingresos reales de los próximos meses.
La variable a seguir: la dinámica salarial de septiembre
De cara al próximo mes, la atención de los analistas se concentrará en la evolución de los salarios nominales y en su capacidad para acompañar o superar el nuevo umbral inflacionario. Si los acuerdos paritarios y los ajustes automáticos logran ubicar los ingresos por encima del 1,5% o 1,6% mensual que proyectan las consultoras, el mes de septiembre podría convertirse en el primero de 2026 en registrar una recuperación concreta del poder adquisitivo de los hogares. En caso contrario, la brecha entre inflación y salarios continuaría erosionando la capacidad de compra, aun en un contexto de desaceleración de precios. La otra variable clave será el comportamiento del tipo de cambio mayorista en las semanas previas a la publicación del IPC de septiembre, dado que su trayectoria suele anticipar presiones sobre los precios de bienes transables y sobre las expectativas de inflación de los agentes económicos.
